SINODALIDAD? 

  1. Hace 63 sños deje mi casa, mi familia, los negocios i los avatares del complicado mundo del razonaniento para entrar, en la calle Diputació 231 de Barcelona, en el Srminario CONCILIAR, es decir ‘Sinodal’.
  2. Alli aprendí mucho y resistí no-poco de una Iglesia post-bélica de Barcelona, gobernada por un aragonés: Mons. Gregorio Modrego Casaus. La Biblia, los Padres de la Iglesia, los libros en francès de “Amigos del Catecismo”, el ecumenismo, Taizé y Chevetogne fueron mis herramientas.
  3. En 1965, me mandaron a estudiar a Roma. Concilio Vaticano II, la Gregoriana, el Bíblico, el Instituto Oriental, Mons. Bonet, el P. Brasó, el P. Batllori, los benedictínos de San Gierolamo in Urbe i Montserrat fueron, para mí, puntos de referencia. Mons. Modrego me ordenó diácono en Mataró y el futuro cardenal Marcelo González Martín, presbítero, en el mismo lugar.
  4. Teología, Filiosifía, Derecho, Derecho Canónico, Letras y otras cosas me ocuparon mientras que yo me entretenía con Filón de Alejandrïa. Contra mi voluntad, me eligieron para el servicio diplomático del Vaticano. Mi nuevo arzobispo, Narcís Jubany i Arnau, me mandó aceptar.
  5. Dejo mi pobre vida, siempre ‘sinodal’ y algo pontificia: eso y yo mismo ya no interesamos a nadie. Ahora soy un pobre párroco gobernado por otro aragonés. Yo octogenario y en la misma parriquia desde hace ya más de 30 años. Durante ellos he vivido la vida canonical regular como San Juan Marïa Vianney: Oficio Divino, celebraciones litúrgicas, catequesis, atención a los más pobres y servicio pastoral. La “Casa de Sant Oleguer” ha estado siempre abierta a todos.
  6. Pero, todo ha cambiado un poco . Han querido undir mi querida parriquia los “escribas y fariseos” de esta santa tierra, que, piedra en mano, quieren apedrear a un colaborador mío. Era como la mujer hallada en acto de adulterio del capítulo 8 del “Evangelio según Juan”. Se ha querido ignorar casi todo y, hala! A apedrear. Yo les he respondido, con Jesús (Jn 8, 7): “[…] ὁ ἀναμάρτητος ὑμῶν πρῶτος ἐπ᾽ αὐτὴν βαλέτω λίθον·: el que esté sin pecado de vosotros, que sea el primero en tirarlle la piedra”. Pero, creo que no me han entendido: yo soy un calzonazos incapaz de apedrear a nadie!
  7. Hoy, tengo que hablar, en el aula magna de mi antiguo Seminario Conciliar, 10 minutos, sobre la sinodaludad. En el Seminario Sinodal, debe hablar uno que, haciendo de peón, asistió a casi todas las sesiones de la cuarta etapa del SÍnodo Ecuménico Vaticano II y que no cree que la sonodaludad sea sólo “hacer el camino juntos” como los Boy Scouts. Pienso qué debo decir. Sinodalidad quizás es precisamente la enseñanza de Jesús: antes de apedrear a nadie hay que hacer, sinodalmente, examen de conciencia. Es de decir hay que oïr Jn 8, 7b: “ὁ ἀναμάρτητος ὑμῶν πρῶτος ἐπ᾽ αὐτὴν βαλέτω λίθον·”.

Mons. Jaume González-Agàpito

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