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LÍMITES, AUXILIARES, MATERIA Y FORMA DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

6. Consecuentemente, la Historia de la Filosofía no se ocupa de las artes, de las técnicas y de las ciencias empíricas, históricas, matemáticas y físicas. Algunas disciplinas como la psicología, las ciencias jurídicas y las ciencias sociales son buenos auxiliares de la Historia de la Filosofía pero no comparten la materia de sus estudios. Los límites entre la Filosofía y las demás ciencias son algo vagos. Por esta razón no es posible señalar una línea precisa, inmutable y fija, en sus respectivas historias.

Es muy importante en la Historia de la Filosofía el criterio, así objetivo como subjetivo que depende, en gran parte, de la naturaleza y uso de las fuentes y, sobre todo, de los textos originales de los diversos autores estudiados.

A falta de éstos, hay que recurrir al testimonio de otros autores y a las noticias suministradas por éstos. Siempre se preferirá los contemporáneos o poco posteriores cuando aportan datos sobre la vida, la doctrina, la escuela, las obras, los discípulos y la influencia de los filósofos estudiados.

7. La historia, la crítica literaria, la filología, la crítica textual, la paleografía y el conocimiento de las lenguas originales de los filósofos estudiados son muy útiles para estudiar el contenido de sus respectivas propuestas filosóficas.

Dejando a parte las llamadas filosofías de ciertos pueblos orientales o del Oriente Medio, siguiendo el gran parecer de muchos autores, tenemos a Grecia como el pueblo, el lugar y la cultura que inventó la Filosofía tal como hoy la entendemos.

Si la Historia Filosofía es la ciencia que estudia y expone los esfuerzos de la razón humana para realizar la idea de la Filosofía, narrándolos ordenadamente, también es verdad que la Historia de la Filosofía es la representación por medio de los hechos del desarrollo siempre progresivo de la Filosofía como ciencia. Así pues, la Historia de la Filosofía no será simplemente un mero archivo de las diversas escuelas u opiniones de los filósofos, sino que será, sobre todo, la historia del esfuerzo humano, en situaciones y realidades muy distintas, para conocer que es el Todo, de dónde viene y a dónde va.

8. La materia de la Historia de la Filosofía es doble según el punto desde el cual se la estudie: una es interna y otra es externa.

La materia interna es la misma Filosofía considerada como esfuerzo consciente, sistemático y progresivo de la razón humana. Con ella quiere conocer la realidad en su esencia, en sus leyes y en sus relaciones fundamentales. Dicho de otra manera, la materia interna de la Historia de la Filosofía son los varios sistemas filosóficos que aparecen diferenciados en el espacio y en el tiempo, como productos de la razón humana o, mejor, como productos y manifestaciones del trabajo metódico y consciente de la inteligencia del hombre en orden al conocimiento esencial y críticamente estricto de la realidad.

9. La materia externa de la Historia de la Filosofía cuando se ocupa de su materia interna, es decir, de los sistemas filosóficos, toma en consideración los acontecimientos, circunstancias y condiciones que ejercieron influencia más o menos eficaz y decisiva en el desenvolvimiento de la razón filosófica, y en el origen, en la naturaleza, en las directrices y en los efectos de los sistemas.

Forman parte de la materia externa de la Historia de la Filosofía

1.     La persona de los filósofos: datos referentes a su vida y costumbres, a su carácter personal, a la fuerza o intensidad de su inteligencia, a sus estudios, a sus maestros y a su familia y a la sociedad en la cual vivió.

2.     El grado y caracteres de la civilización del pueblo en que nació o vivió el filósofo.

3.     La religión del filósofo y/o de su país.

4.     La lengua del país.

5.     La educación recibida.

6.     El espíritu de la época y la constitución e ideas políticas del entorno del filósofo.

7.     También el clima, las condiciones geográficas y geológicas del país, los sucesos históricos contemporáneos o inmediatos, las revoluciones y la educación pública.

10. La ‘forma’ de la Historia de la Filosofíaestá en la coordinación metódica, racional y oportuna de la materia interna y de la materia externa de la misma. La condición indispensable para ello es no olvidar que en esta ‘Historia’ debe haber el conocimiento y el estudio de las causas y de los efectos que determinaron el proceso de cada uno de los sistemas filosóficos.

Así pues, la Historia de la Filosofía tiene su verdadera y propia forma cuando la materia interna y la materia externa reciben la disposición y la combinación adecuada para representar el desenvolvimiento sucesivo de la razón filosófica, juntamente con las causas y razones del orden, alternativas y vicisitudes de este desenvolvimiento. Se trata de la forma interna y substancial, por medio de la cual, la Historia de la Filosofía se distingue esencialmente de todas las demás historias y de sus ciencias y, por razón de esa forma, constituye un verdadero conjunto histórico-científico, con unidad una y verdadera.

La forma de la Historia de la Filosofía será imperfecta si la disposición oportuna y la combinación adecuada de los materiales no se halla informada y vivificada por un criterio fijo, amplio y comprensivo, capaz de percibir el sentido íntimo y real de los sistemas y doctrinas, comunicando al propio tiempo a su historia cierta unidad, cierta uniformidad doctrinal, basada en la convicción real y en el criterio filosófico del historiador.

11. El historiador de la Filosofía necesita tener un sistema, una concepción sistemática, un criterio general, que pueda servirle de guía, de norma y como de medida para comprender las doctrinas de los filósofos, juzgar de su importancia y relaciones mutuas, discernir su valor real y la naturaleza de sus resultados e influencia en la historia y la civilización. Debe, ante todo, exponer con fidelidad y exactitud las opiniones y sistemas que se suceden en el campo de la Filosofía, pero de aquí no se infiere que deba carecer de sistema propio.

12. La importancia y utilidad de la Historia de la Filosofía resulta de la naturaleza misma de la Filosofía. Porque si ésta representa la evolución superior de la razón humana como facultad de conocimiento en el orden natural, son muy grandes la importancia y utilidad de su historia. Así, pues, la historia de la Filosofía es una especie de complemento de la Filosofía, y desde este punto de vista, su importancia y utilidad vienen a identificarse con la utilidad e importancia de la misma Filosofía.

En este sentido, la Historia de la Filosofía se halla en contacto con todos los grandes objetos de la actividad humana y ha influido de una manera directa o indirecta en casi todas las ciencias y las artes, en el conocimiento del proceso y vicisitudes de la historia humana, y facilita el camino para conocer, juzgar y medir la naturaleza de las diferentes civilizaciones, y la de las diferentes fases o manifestaciones religiosas que dominaron y dominan entre los hombres.

13. Con el estudio de la Historia de la Filosofía el espíritu adquiere insensiblemente cierta independencia y superioridad para juzgar y criticar las doctrinas. Se pone en estado de conocer y aplicar las reglas más convenientes para la investigación científica de la verdad y descubre nuevos caminos y direcciones posibles en el desenvolvimiento de la razón y de la ciencia, ensanchando los horizontes de ésta. Es un auxiliar muy eficaz y poderoso para marchar con relativa seguridad por los caminos de la verdad y de la ciencia, y para conocer las aberraciones de la razón humana, sus causas y efectos, conocimiento que es resultado natural y lógico del estudio de la Historia de la Filosofía.

La modesta sobriedad de juicio que prepara e inspira el estudio recto de la Historia de la Filosofía, no debe confundirse ni con la pseudo sobriedad del eclecticismo, que envuelve la negación de la verdad real y absoluta, ni mucho menos con esa indiferencia de que algunos alardean, que concede iguales derechos a la verdad y al error, al bien y al mal; indiferencia absurda e inmoral, que coincide y se identifica con el escepticismo absoluto.

Jaume González-Agàpito

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