NO ME HE HECHO RICO EN MIS 31 AÑOS DE PÁRROCO DE SANTA MARÍA REINA 

  1. Mi única cuenta en el Banco de Santander nunca ha pasado de las 4 cifras. Y, cuando las tiene, siempre empieza la cantidad por 1 o, raras veces, por 2.
  2. Hace años, presté, dos veces, a la Parroquia de Santa Maria Reina 35.000,00 euros. Ello consta en los “Moviments de Tesoreria” presentados por la Parroquia al Arzobispado de Barcelona antes del año 2014. Era parte de la herencia inmueble que me dejaron mis padres. Nunca he recuperado un solo euro de ellos. Sirvieron para fundar, primero, y para construir, después que se quemó, con otros donativos, los locales del Comedor Social “El Pa de Sant Oleguer”.
  3. Cuando he invitado a comer, y antes lo hacía a menudo, a mis queridos feligreses o a mis, no pocos, amigos de Barcelona, era yo, con mi modesto peculio personal, quien pagaba la comida.
  4. Nunca he cobrado las intenciones de las Misas. Como siempre, antes y ahora van a la cuenta corriente de la Parroquia en la CauxaBank.
  5. También los pretendidos “derechos de estola” del párroco en los bautizos, confirmaciones, primeras comuniones, matrimonios y funerales, nunca han ido a mi bolsillo. Siempre se han depositado en la antedicha cuenta ES83 2100 0481 3802 0018 5245.
  6. Hoy mismo, la colecta de la Misa en llengua inglesa, con notable asistencia de fieles, poco a sobrepasado los 40 euros que damos al celebrante. En la Misa Mayor, el celebrante, que soy yo, no cobra, pero sí el organista: 40 euros. El poco resto que queda, sirve para los gastos del culto y para satisfacer los 100 euros que pagamos al organista, en cada boda.
  7. Todas esas tonterías las digo por lo que algún sinverguenza ha difundido: que en esta Parroquia no hacemos nada, que comemos siempre marisco, bebemos mucho alcohol y tomamos drogas. Nunca había pensado que un católico fuera tan poca verguenza. Yo, hace muchos meses, desayuno, como y ceno sobre la mesa de trabajo de mi habitación. No invito a nadie porque no cabe y porque son sólo bocadillos o algún plato del comedor social.
  8. Después de 53 años de presbiterado, de haber servido bastantes años en el servicio diplomático de la Santa Sede ( de donde no me echaron), de 13 años de Delegado episcopal de la familia y de la vida en lo que ahora son tres diócesis, de 23 años de algo parecido en el Ecumenismo y de 31 años de párroco de Pedralbes, creo que he merecido algo más con lo que me han gratificado: ser bastante pobre y, con la ayuda del servicio, atender a todos los servicios (materiales, espirituales, sobrenaturales, económicos, asistenciales y jardineros) de un santuario mariano.
  9. Desde 1991, convertimos esta parroquia en algo respetado y considerado, incluso por los implacables ‘enemigos’ clericakes. Desde la época de la pandemia, han intentado hundirnos y desbaratarlo todo, los insaciables agentes diabólicos que el Maligno tiene colocados en la Santa Iglesia. “Non praevalebunt” dice, cada dia, “L’Osservatore Romano” en su primera página. “Depressus semper emergent”, dice mi segundo título monseñoril. Con esta seguridad no temo a los detractores implacables: Dios es más fuerte que el mal.

Mons. Jaume González-Agàpito

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