Grup Aribau

CONSTITUCIÓN Y CIERRE DEL CANON DE LA BIBLIA HEBREA

1.   El proceso de canonización de la Bibliahebrea es algo complicado. Escapa incluso a los especialistas más precisos. Para no complicar más la cuestión me voy a referir aquí a la Biblia, hebrea y un poquito aramea, llamada masorética. Voy a resumir un poco las circunstancias en las que en las que se constituyó el canon hebreo, mejor, judío. Hay unas ‘circunstancias’ muy importantes y relevantes en la formación del canon bíblico judío en hebreo.

Circunstancias en las que surgió el canon bíblico judío 

2.   Es casi siempre tras una destrucción de libros o una dispersión del pueblo de Israel, cuando que se buscan las fuentes escritas para constituir una colección de los mejores manuscritos y editar texto estándar que se puede utilizar como referencia para otras copias.

3.   Esta operación da lugar a lo que hoy llamamos la crítica. Es decir, la revisión de los documentos o versiones que se tienen. Y también a la necesidad que los judíos se pongan de acuerdo en qué los libros se revisen para ‘corregirlos’ y, así crear un ejemplar estándar. 

4.   Siempre que se ‘revisa’ críticamente o “se lee” críticamente un texto, se llega, en ese momento, a considerar el texto estándar como un texto privilegiado entre los libros. Eso mismo es un dato importante para entender la ‘formación’ del canon bíblico.

5.   Pero, este trabajo de edición ‘crítica’ o revisión prudente, en realidad refleja la opinión de los editores y por tanto indica sus opciones con respecto a tal o tal escrito, libro, texto, versión o conjunto de escritos.

6.   Sin embargo, debemos tener cuidado de no proyectar en el canon judío lo que sucedió en el cristianismo: en el cual fue objeto de una decisión autoritaria que emanó de la jerarquía reunida en sínodo, concilio o algo parecido. La asamblea judía de Yabne (en Galilea hacia el año 70 d. C.), no fue esto. La canonización judía fue un consenso, sin que con ello, se pusiera poner fin a cualquier discusión.

El proceso de canonización 

7.   El proceso de canonización implica varias operaciones que pueden recordarse brevemente:

1)    Implicó una distinción entre libros ‘internos’ y libros ‘externos’. Pero, la frontera es a menudo difícil de establecer. Algunos libros bíblicos pertenecieron, unas veces a la primera categoría, y otras a la segunda. Tal fue el caso de Ben Sira: considerado durante mucho tiempo como Sagrada Escritura y, luego, fue excluido definitivamente del canon judío masorético.

2)    Implicó un principio de jerarquía en la organización del corpus bíblico, porque aunque reconocieron a todos los libros bíblicos como ‘santos, sin embargo, no se les dio a todos ellos la misma ‘autoridad’. 

3)    Así es como se pasó de lo más importante a lo menos importante en la triple clasificación de la Biblia: la Ley, los Profetas y los Escritos. 

4)    Pero este principio tuvo algunas consecuencias para el contenido del corpus bíblico en sí o del lugar que un libro tenía en el corpus. 

5)    Todo ello es muy claro en lo que se refiere a la Ley. En un artículo titulado Ley y derecho en el Israel antiguo, en un conocido Diccionario Bíblico, escribí, ya hace años, que Israel produjo ‘leyes’ en todo momento. Pero ese material legislativo se consideraba “muy santo”, y, muchas veces, se integró en el Pentateuco para darle la autoridad de Moisés. También el Libro de Daniel fue considerado, como el libro de un profeta y ocupó su lugar en el canon entre los ‘Profetas’, pero, posteriormente, por diversas razones se le sacó de allí y fue a parar entre los Escritos.

Peoceso de canonización

8.   El proceso de canonización implicó varias operaciones que pueden recordarse brevemente:

1)      Implica una distinción entre libros ‘internos’ y libros ‘externos’. Pero dado que la frontera es a menudo difícil de establecer, algunas obras pertenecen a veces a la primera categoría, a veces a la segunda. Tal fue el caso, ya citado, de Ben Sira.

2)      Implica un principio de jerarquía en la organización del corpus, porque si se reconocía a todos los libros bíblicos como ‘santos’, no se les daba la misma autoridad. Así es como se planteó, en tres estadios, lo más importante y lo menos importante: la Ley, los Profetas y los Escritos. 

3)      Este principio tiene algunas consecuencias para el contenido del corpus bíblico en sí o para el lugar que un libro debe tener en el corpus. 

Criterios en la selección de los libros bíblicos

9.   Los criterios variaban de vez en cuando, como lo demuestra la inclusión, exclusión o reubicación de libros. Es en vano buscar el material doctrinal para poder impedir la entrada o excluir de la Biblia algún libro.

10.          En varias ocasiones que durante las discusiones sobre la canonicidad de tal o cual libro bíblico se daban, los rabinos siempre terminaban en un acuerdo para manifestar la ortodoxia de una obra. Ejemplo de ello fueron las discusiones sobre el Qohelet o Ezequiel.Seguramente la única razón válida para excluir un libro fue la importancia que se le otorgaba a las reuniones rabínicas. Se admitía como “libro sagrado” el que la comunidad ‘editorial’ consideraba como tal.

El papel exclusivo de los fariseos

11.          Los fariseos desempeñaron un papel fundamental en el cierre del canon. Tanto es así que podemos decir que el canon hebreo de la Biblia es, en realidad, el canon de los fariseos. Si la desaparición de las ‘sectas’ (saduceos, esenios, cristianos u otros grupos menos fáciles de identificar) ha favorecido el cierre del libro, debemos ser muy reservados sobre la influencia que pudieron tener los cristianos. 

12.          A menudo se ha argumentado que los cristianos tuvieron un papel decisivo en la selección o cierre del Antiguo Testamento. No se puede cuestionar el hecho de que el canon hebreo en su conjunto ya se había constituido globalmente antes de la era cristiana, incluso aunque el papel de ciertos libros todavía se discutió hasta el siglo IV. Pero, la noción de canon, sin más, no es correcta para los judíos y que los libros discutidos no eran, precisamente, los más favorables o útiles para los cristianos. La versión Septuaginta de la Biblia griega no nos permite imaginar la existencia de un canon cristiano de las Escrituras opuesto al de los judíos.

El verdadero canon de las Escrituras

13.          Dado que el Antiguo Testamentohebreo representa el canon de las Escrituras para los fariseos en un momento particular, es importante reconocer esta determinación. Pero, quedaría por demostrar cómo este canon no sostiene ciertas tradiciones que transmite el judaísmo y que podrían resultar más antiguas o más auténticas. 

14.          Este hallazgo nos impulsa a tomar en serio las lecciones de la Septuaginta y el canon griego de las Escrituras. El privilegio otorgado a la Biblia hebrea, como texto auténtico, no la exime de ser comparada con la Biblia griega, que a veces informa de textos más antiguos y ofrece una mejor comprensión del libro o de los pasajes estudiados. E verdadero canon de las Escrituras quizás es la ‘sinfonía’ de textos que son testimonios más antiguos  de una tradición más antigua.

Canonicidad e inspiración de las Escrituras

15.          La pregunta vuelve al concepto de inspiración de las Escrituras. Si se aceptara esta concepción que hemos expuesto del canon, habría que reconsiderar la noción de inspiración. ¿No podríamos decir que la inspiración se extiende a “cualquier texto relativo a un origen considerado inspirado? Siendo el texto sólo la huella de una tradición, sólo captamos esta última en la difracción de los textos que la atestiguan. 

16.          El libro de Ben Sira es un buen ejemplo. De hecho, ¿deberíamos considerar como inspirado sólo el texto griego o también todos los manuscritos hebreos encontrados en Masada y El Cairo y todas las citas del Talmud que son muy difíciles de armonizar con los textos conocidos? Se hizo la pregunta sobre la inspiración de la Septuaginta. En el futuro, será necesario plantearnos la cuestión del estado ‘inspirado’ de los libros que nos han llegado en diferentes formas y en una multiplicidad del estado de un texto, incluidas sus variantes textuales. . El problema es bastante complejo y valdría la pena trabajar en él.

Jaume González-Agápito

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