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EL “ENSAYO SOBRE EL ENTENDIMIENTO HUMANO” DE JOHN LOCKE

  1. El problema epistemológico se convirtió en esencial en el gran derive respecto a la certeza del conocimiento humano que representó, en los primeros decenios del siglo XVIII, el planteamiento cosmológico, antropológico, sociológico y deista de la filosohía inglesa previa a la de las ‘Luces’. Locke, entró en ello en su Ensayo sobre el entendimiento humano. Trata en él del problema del conocimiento humano. La duda cartesiana fue el punto de partida de la contienda en torno a los fundamentos, la certeza y la extensión del conocimiento humano. Todo ello repercutió en casi toda la especulación filosófica de finales del siglo XVII y de los siglos XVIII y XIX.
  2. Leibniz respondió, en 1704, con sus Nouveaux essais. Berkeley escribió, en 1709, su Treatise concerning the principies of human knowledge. Hume, en 1748, con su An enquiry concerning human understanding y, en 1781, Kant, intentó resolver el problema con su Kritik der reinen Vernunft.
  3. En su ensayo, Locke se plantea la justificación del origen del conocimiento humano. Afirma que no existen ideas innatas en la mente del hombre, ni en el orden teorético ni en el práctico. El primer libro de su Ensayo y el primer capítulo del segundo, tratan de ello.
    Los niños no las tienen: no hay ideas innatas. Tampoco hay que sugerirlas o inventarlas. Menos hay que admitirlas cuando no se han usado los principios lógicos de contradicción y de identidad. Consecuentemente ni la idea de Dios, ni los mismos principios éticos no son innatos. Consecuentenente, incluso aquello que parece universalmente conocido y aceptado, es también algo adquirido.
  4. Locke dice: “Hagamos cuenta (let us suppose) que la mente es como un papel en blanco, limpio de todo signo (characters), sin idea alguna. ¿Cómo llega a proveerse de ellas?” (II, 1, 2). Respondre: exclusivamente por medio de la experiencia. Pero, la experiencia es doble, la experiencia del sentido externo y la del sentido interno. La externa pasa por los órganos sensibles del cuerpo y se llama sensación; la interna es autopercepción y se llama reflexión. La reflexión presupone la sensación, con lo que se refuerza el principio general de que cuanto de que todos los contenidos de la mente tienen su origen en la experiencia.
  5. La idea constituye el objeto del segundo libro del Ensayo. Desde luego para Locke idea es el término más adecuado para designar “lo que constituye en nuestra mente el objeto del entendimiento”.
    El concepte de idea inglesa no es la idea platónica. Con mayor exactitud en II, 8, 7s, se distingue la idea, como contenido de conciencia, del objeto pensado y de las cualidades de este objeto que tienen la virtud de producir en nosotros los contenidos mentales.
    Locke designa a veces la cualidad objetiva con el nombre de idea, lo que significaría que la idea está en las cosas mismas. En realidad, las ideas son para él solo sensaciones y percepciones de nuestra mente, en la cual exclusivamente se encuentran. Así pues, las ideas “son exactamente las imágenes y las copias de algo inherente en el sujeto, cuando la mayor parte de las ideas de sensación no son en nuestra mente la imagen de algo existente fuera de nosotros”.
    Aquí se presenta el problema de la conformidad y no conformidad de nuestras ideas con sus objetos o, lo que es lo mismo, sobre la objetividad y subjetividad de la mente humana.
  6. Aparece ya el declarado tono sensista de la gnoseología de Locke. Distingue entendimiento y sentido, pero no esencialmente, sino en cuanto al grado. No hay una actividad intelectual ‘pura’, originaria. Lo poble en evidencia el modo en que Locke divide los contenidos de la mente y la firma en que concibe su origen.
  7. Locke ofeece una muy detallada anatomía y fisiología de la mente humana (II, 2s). Distingue dos tipos fundamentales de representaciones: ideas simples (simple ideas) e ideas compuestas o complejas (complex ideas).
    Las ideas simples se dividen a su vez en cuatro grupos: 1.° Ideas que vienen a la conciencia a través de un único sentido. 2.° Ideas en base a la actividad de más de un sentido, como las ideas de extensión corpórea, figura, movimiento y reposo, en que cooperan vista y tacto. 3.° Ideas a base de la introspección, 4.° Ideas a base de percepciones sensibles y, simultáneamente, de introspección.
    Estas ideas simples constituyen el material total de nuestro saber, que sólo es las combinaciones del material elemental de las ideas simples (II, 7, 10).
  8. Junto a las simples se dan las ideas complejas.
    La idea compleja no es algo creativamente nuevo. El entendimiento no tiene poder para inventar “una sola idea”, tan solo le es dado modelar y transformar (II, 2, 2). No hay nous poietious con una pontencialidad i mixta. Todo procede de la experiencia, de que las ideas se realizan mediante la repetición y la comparación del material ya existente o del adquirida de nuevo. Naturalmente, el recuerdo desempeña en este proceso un papel muy importante, y Locke habla expresamente de la memoria y de la atención (II, 10).
  9. Pero lo más importante en la formación de nuevas ideas es la abstracción, ya que de esta actividad mental derivan las ideas universales (general ideas). Dicha abstracción consiste “en separarlas de todas las otras ideas que la acompañan en su existencia real” (II, 12, 1). La mente realiza aquella generalización mediante la cual “las ideas tomadas de los seres particulares se hacen representativas generales de todos los de la misma especie y sus nombres son nombres generales, aplicables a cualquier cosa que exista conforme a tales ideas abstractas”. Con estas «desnudas apariencias bien determinadas en la mente» (precise naked appearances in the mind) y con sus nombres pueden ya clasificarse y denominarse las cosas, según que cada una de ellas se conforme o no con aquellos modelos.
    Es importabte dustinguir entre esta abstracción del moderno empirismo lockiano y la abstracción de la filosofía aristotélico-escolástica. La última es auténtica captación de esencia, trasciende siempre la experiencia sensible apoyada únicamente en la inducción y trata de alumbrar intuiciones universales metafísicas. La abstracción de Locke, por el contrario, se contrae conscientemente a los límites de la “pura apariencia”.
  10. Es muy significativo que Locke no tenga criterio objetivo alguno con el que sepamos qué es lo que en aquella operación abstractiva ha de retenerse como esencial en el objeto y qué hemos de desatender. La advertencia de que hemos de prescindir “de todas las otras existencias y circunstancias del ser real, como tiempo, lugar o cualesquiera otras ideas concomitantes” (ibid.) nada aporta para una propia determinación de esencia.
  11. Todo ello constituye un paralelo gnoseológico con el atomismo naturalista moderno. Son visibles a este respecto los influjos que Locke recibió en París. Locke compara expresamente la formación de nuestras ideas en nuestra mente con los movimientos de los átomos. Con razón Stuart Mill llamará a este proceder de la psicología asociacionista con el nombre de “química mental” (mental chemistry).
    Para la psicología asociacionista el espíritu viene a ser un conjunto de ideas simples que se mueven en el cerebro. No hay lugar aquí para totalidades formadas, para formas fijas eternas, ni para enunciados necesarios.

Jaume Gonzälez-Agàpito

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