Grup Aribau

LA ANTIGUA PLURALIDAD ECLESIAL

  1. La Iglesia existió antes que el texto del Nuevo Testamento y antes del establecimiento y fijación del canon de la Biblia. Los Padres de la Iglesia son el testimonio de la vida de ella missa y de la pluralidad de la Sagrada Escrityra. Es decir, de la fe, como el compromiso y el existencial cristianos en los que nacieron el canon, los libros del Nuevo Testamento, el culto, la formulación del dogma, la estructuración y el esclarecimiento de la moral y la fragua de la plegaria de los cristianos. También su curiosa concepción del magisterio eclesial.
  2. La diversidad de las comunidades eclesiales de hoy no es una enfermedad y una corrupción moderna, como los fundamentalistas de todos los tiempos han creído, sinó el resultado de una serie de factores que han condicionado y determinado porderosamente las diversas expresiones del existencial cristiano. El lugar; las condiciones geográficas, climáticas, políticas y económicas; las personas (los obispos, los párrocos, las personas que han marcado la historia de la comunidad); las aspiraciones de una determinada Iglesia; la contestación de una época; los condicionamientos socilológicos e ideológicos: todo ello ha influido e influye no poco en una tipología eclesial que ha sido siempre variada.
     Pertenecer a una diócesis, a una parroquia, a un monasterio, permite hoy hacer una experiencia análoga. Así fue también en la antigüedad cristiana. Por esta razón, y a partir de nuestra propia experiencia cristiana, hemos de comprender la Iglesia y los Padres de los primeros siglos. Ello nos parece más honesto que el dedicarnos constantemente a teorizar sobre teologúmenos, formas literarias, escuelas y grupos de escritos reunidos por su afinidad temática.
    Este fenómeno es plenamente cristiano. El Espíritu obra sobre la realidad humana para plasmar el Cuerpo de Cristo que revelará al Padre.
  3. El cristianismo no ha nacido del judaísmo actual. Éste, en su actual formulación, es posterior a la aparición del cristianismo. El Israel en el que vivió Jesús era plural. Ello, en los mismos comienzos, dió lugar a una diversa coloración del cristianismo: el de los ‘doce’ y el de los ‘siete, frutos no de la ‘helenización’ de un mensaje judío inicial, sinó plasmación en cristiano de diversas tipologías del Israel según la carne[. Ello dio ligar también a las diversas Iglesias cristianas de la antigüedad. Entrar en comunión con los Padres, implica entrar en comunión con la Iglesias.
  4. En general la ‘Tradición’ se comprende mejor ‘geográficamente’, es decir estudiando la historia de una regióón, que ‘históricamente’, es decir, planeando sobre las diversas épocas en las que las regiones pueden confundrse.
    Pero este método no debe absolutizarse. Una lectura temporalizada puede desvelarnos los problemas propios de una determinada época. También la cultura de los hombres y mujeres jóvenes del siglo XXI, es más geográfica que histórica. Se viaja mucho. Se está en contacto, en el tan manido fenómeno de la globalización, con todas las regiones del globo, con una percepción muy limitada del tiempo. Falta la dimensión histórica por carecer de la experiencia de la duración dada la facilidad y la repidez de las comunicaciones y de las telecomunicaciones
  5.   El estudio de la transmisión de los textos (con sus auxiliares: la paleografía, la codicología, la papirología, etc.) y la ciencia de la interpretación (la hermenéutica) se ha desarrollado mucho. Hoy todos queremos situar cualquier documento en su contexto geográfico. Quien habla, habla desde un lugar. Es pues muy importante delimitar el terreno firme en el que está un teólogo. Y para hecer esto es imprescindible partir de su comunidad eclesial. Ello no supone una ‘reelectura’, sino entrar en la perspectiva de una comunidad de Iglesias en la que, cada una, tiene una especial subrayado sobre una verdad revelada.
  6. Hay, pues, que presentar el mundo de los Padres a partir de los diversos lugares. Ello nos lleva a atender a las diversas culturas en las que vivieron, sin quedarnos en realidades abstractas.
    Los problemas de los Padres son taambién nuestros problemas. Es, pues, muy interesante estudiaar la respuesta de los Padres de la Iglesia a los desafíos del mundo en el cual ellos vivieron. Ell, no para dar hoy la misma respuesta (estamos en un mundo y en una cultura diferentes, y no hay que caer en el mimetismo) sino para escrutar la manera con la que ellos los han abordado y han resuelto las grandes preguntas para hacer algo parecido hoy. Los problemas, sorprendentemente, son los mismos, ya se trate de la vida cristiana, de la búsqueda y del conocimiento de Dios y de la comprensión del mundo.

1, Metzger, B. M., The Text of the New Testament. Its Transmission, Corrumption, and Restoration, Oxford, 31992; 

Kaestli, J. –D., Histoire du canon du Nouveau Testament, en Marguerat, D., Introduction au Noveau Testamnent. Son histoire, son écriture, sa théologie, Genève, 22001.

2. Por lo que respecta al Antiguo Testamento, es únicamente hacia el 190 a. C.cuando se habla de un conjunto de escritos, delimitado en términos un tanto imprecisos, que exige en tanto es una tradición sagrada una particular atención. Sir 38, 34b-39, describe como ‘temeroso de Dios’ el que “indaga en la Ley del Altísimo, analiza la sabiduría de los antiguos y dedica tiempo a las profecías”. Hacia el 117 a. C., en el prólogo del Siracides si habla ya más claramente de “Ley, Profetas y los otros escritos”. Por la misma época, una colección esenia de normas legales (4QΜΜT C 17) de Qumran se apoya en “el libro de Moisés, los Profetas y los salmos de David” (cfr. 2 Mac 2, 13-15: “los libros de los Reyes, de los Profetas y los cantos de David”, un el elenco canónico que, más tarde, retomará el Evangelio según Lucas (Lc 24, 27.44). Este desarrollo relativamente liniar de una colección canónica fue fijado, lo más pronto, el siglo II d. C., para todas las comunidades judías. Las formaban 22 libros según Flavio Josefo (Contra Apionem 1, 37-43: “ouv muria,dej bibli,wn eivsi. par’ h`mi/n avsumfw,vnwn kai. macome,nwn( du,o de. mo,na pro.j toi/j ei;kosi bibli,a( tou/ panto.j e;conta cro,nou th.n avvnagrafh,n( ta. dikai,wj pepisteume,na”) o, para otros 24 (4 Esd 14, 44-48). Pero, a parte de esta línea oficial, que, con algunas divergencias numéricas, tardó en imponerse, en muchas de las comunidades judías fueran tenidos en gran aprecio y con un reconocimiento ‘canónico’ un número más amplio de libros y escritos. Hoy se discute si  detrás de este fenómeno habían diversas concepciones del canon. Lo indudable es que habían determinados intereses específicos de los grupos de transmisión y ello estaba en conexión con la autoridad reconocida a determinados escritos. Los grupos se movían entorno a su templo (saduceos, samaritanos) si concentraban en la Torah, mientras que los grupos cuya actividad se desarrollaba fuera del templo (fariseos, esenios, qumranitas, primeros cristianos) tenían cánones ampliados en los cuales se reflejaba la oposición de inspiración profética. La tradición apocalíptica participaba de la misma ‘apertura’ (v.gr. Libro de Jeremías citado en Dn 9,2). Sobre todo ello, cfr. Barton, J., The Significαnce o fa Fixed Canon of the Hebrew Bible, Gottingen 1996, pp. 67-83; Carr, D. M., Canonization in the Context of Community. Αn Outline of the Formation of the Tanakh and the Christian Bible, en Weis, R. E. – Carr, D. M., Α Gift of God in Due Season. Essays on Scripture and Community in Honor-of J. .A. Sanders, Sheffield, 1996, pp. 22-64; Μaier, J., Zur Frage des biblischen Kanons im Frühjudentum im Lichtder Qumranfunde, en JBΤh 3 (1988) pp. 135-146; Raurell,”I Déu digué…”. La Paraula feta historia, Barcelona, 1995, pp. 13-16; Sæbø, M., Vom «Zusαmmendenken» zum Kanon. Aspekte der traditionsgeschichtlichen Endstadien des Alten Testaments, en JBTh 3 (1988) pp. 115-134; Stemberger, G., Jabne und der Kanon, en JBTh 3 (1988) pp. 163-174; Trebolle Barrera, J., La Biblia judía y la Biblia cristiana. Introducción a la historia de la Biblia, Barcelona, 1993, pp. 157-244.

3. Por lo que respecta al canon del Nuevo Testament cfr. Metzger, B. M., The Canon of the New Testament. Its Origin, Development, and Significance, Oxford, Es como un retorno a la idea del tiempo del niño como ya desveló Piaget. Los profesores tienen necesidad de poner a sus alumnos con documentos, con objetos y con lugares, ya que el sentido del pasado está muy poco desarrollado.

Jaume González-Agàpito

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